Novedades tributarias en 2016 para las Sociedades Civiles y las Comunidades de Bienes

La reciente emisión de dos nuevas Instrucciones de la Agencia Tributaria (AEAT) sobre las Sociedades Civiles y Comunidades de Bienes (fechadas en Noviembre y Diciembre de 2015), nos ha traído novedades tributarias para este tipo de supuestos, en los que el encaje entre las normas civiles y las tributarias siempre ha sido origen de importantes dudas prácticas.

Una de las claves para estos casos siempre ha sido determinar si existía personalidad jurídica, y si además concurría “objeto mercantil” o no. Es decir, una Sociedad Civil por sí sola, al constituirse, tiene personalidad jurídica, pero… ¿qué ocurre si oculta dichos pactos a la AEAT¿ ¿Y si además declara expresamente que tiene “objeto mercantil”?

Estas cuestiones no sólo son importantes a efectos tributarios. Por ejemplo, el Servicio Jurídico  de la Junta de Andalucía ha venido manteniendo desde hace tiempo que una Comunidad de Bienes “con objeto mercantil” (una figura que en la realidad práctica es habitual encontrar) no tenía personalidad jurídica, y por tanto, no podía acceder a participar en determinados servicios a la Administración (quedando fuera, pues, de determinados concursos o posibles prestaciones de servicios generadoras de nuevo negocio). Una Sociedad Limitada, en cambio, no tendrá este tipo de problemas.

Pues bien, el criterio que ahora adopta la AEAT es que habrá de estudiarse en cada caso la existencia de determinados requisitos, para poder averiguar cuáles son las consecuencias tributarias que afectan a la Sociedad Civil o Comunidad de Bienes que se trate. Entre ellos:

  1. Si hay o no un patrimonio preexistente a la constitución, compartido entre los Socios o Comuneros.
  2. Si se aportan bienes adicionales, aparte de los que puedan estar previamente compartidos entre algunos o todos los socios o comuneros.
  3. Si la voluntad es meramente de seguir siendo copropietarios de dichos bienes, o si bien se trata de una situación “asociativa” para generar negocio, poner ganancias en común, etc.
  4. Si hay o no socios copropietarios de dichos bienes.
  5. Si existe “Objeto mercantil” o no.

En función de la concurrencia o no de estos requisitos, la solución tributaria para la AEAT será distinta.

Se entenderá que puede existir una “Comunidad de Bienes” propiamente dicha, hablando en general (aunque siempre será matizable), en aquellas situaciones de mera conservación y/o aprovechamiento de un patrimonio común preexistente. Cuando así sea, se le otorgará un CIF con letra “E”, y la tributación será a través del IRPF (vía “Atribución de Rentas”).

Cuando, en cambio, estemos ante una “Sociedad Civil”, lo primero a indagar es si tiene o no “objeto mercantil”.

La AEAT en estos momentos tiene el criterio (basado en el Código de Comercio) de que no constituyen objeto mercantil las siguientes actividades: agricultura, ganadería, forestal, minera y los servicios profesionales (los regulados en la Ley 2/2007). En estos casos, la tributación deberá igualmente conducirse al IRPF (vía “Atribución de Rentas”).

Por último, en los restantes casos de Sociedades Civiles que sí tengan objeto mercantil (las que tengan ánimo lucrativo y una organización estable y adecuada para conseguirlo), tal y como la AEAT lo entiende, desde 2016 tributarán en el Impuesto de Sociedades (IS). Todo ello, por la nueva redacción del art. 7 de la Ley 27/2014, reguladora de dicho impuesto. En estos casos, el CIF será con letra “J”.

Lo aconsejable, en todo caso, es reflexionar cuidadosamente sobre todos los aspectos en juego al elegir el modelo inicial de estructura jurídica de la Empresa. El aspecto tributario es sin duda muy importante, pero no es el único. La mejor solución siempre ha de venir desde una asesoría integral, que aporte un análisis completo y en profundidad de todos los aspectos en juego (jurídico-mercantil, tributarios, laborales, etc.).

 

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